Adriana llora a su madre mientras cuida de su padre enfermo. Congelada por el dolor, temiendo la desaparición de su familia, advierte la carga emocional que arrastra. Navarro va desgranando las capas de su historia familiar del presente al pasado, hasta la última parte donde, en una suerte de diálogo catártico con reminiscencias lorquianas, tres voces reconstruyen un terrible crimen cuyos efectos han perdurado en la familia durante generaciones.
Perceptiva, sutil y delicada, Navarro describe el proceso de duelo con lucidez y pasajes hilarantes. Con su inconfundible estilo, austero, atrevido y elegante, elabora una historia de gran riqueza emocional y psicológica mientras sigue explorando el límite entre lo real, la ficción y la cordura. Una novela conmovedora y audaz en la que el dolor desencadena un viaje literario sobre la familia, la memoria y lo que que podemos aprender de la muerte