En un edificio del barrio madrileño de La Latina confluyen las vidas de tres mujeres. En el pequeño piso de la cuarta planta vive Oliva, atrapada en una peligrosa relación que ha transformado la pasión inicial en una jaula. En el lujoso tercer piso, Damaris cuida a los hijos de sus patrones. Cada noche regresa a su casa cruzando el río que divide social y económicamente la ciudad. Vino a España buscando un futuro mejor cuando un terremoto en Colombia truncó su vida. El mismo futuro que buscaba Horía, Marroquí llegada a Huelva para trabajar de temporera en los campos de fresas, que ahora vive en la minúscula casa de la portería y limpia, en la sombra, las escaleras y el patio. Con una voz hermosa y afilada, solo la prosa de Lara Moreno podía cartografiar así un territorio y a sus habitantes, componiendo un retrato invisible, herido y valiente de la ciudad mediante la vida de estas mujeres.